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¿FUE O NO LEGAL EL AMPARO OTORGADO A DIEGO CRUZ ALONSO?-analisis

Después de que el Juez Tercero de Distrito en el Estado de Veracruz Anuar González Hemadi,, asistido de la licenciada Adela Márquez Hernández, secretaria con quien actúo y otorgo el amparo 159/2017 al presunto agresor sexual Diego Cruz Alonso, y ante la polémica y repudio nacional por su acción, es importante analizar si dicho amparo fue o no legal.

PEQUEÑO ANALISIS

Es importante señalar que la sentencia en comento, consta de 47 páginas, Diego Cruz Alonso se dolió de 2 cuestiones,  la primera fue el auto de formal prisión de fecha 23 de enero del 2017 emitido por el Juzgado Tercero de Primera Instancia, con sede en Veracruz, Veracruz, en la causa penal número 83/2016, por la probable comisión del delito de pederastia; y la segunda fue la ejecución  inmediata del auto recurrido, la cual considero no fue dictada en apego a derecho, toda vez que supuestamente no existían los elementos para deducir, si participo o no en los hechos que se le imputaron. Específicamente si tuvo o no, la intención de participar en el delito imputado.

Pues bien, es importante hacer ver, que el juez  Anuar González Hemadi, no encontró ninguna causal de improcedencia del juicio circunstancia que dio entrada fiel al amparo promovido, además de aplicar en beneficio de Diego Cruz(es un derecho contemplado en la ley en beneficio del presunto) la suplencia de la queja a su favor, la cual por cierto, fue motivada y fundamentada de manera correcta por el polémico juez.

Sin soslayar que coexisten los intereses del procesado, ahora quejoso, y de la víctima menor de edad, aquí tercera interesada, pues ambos son beneficiarios de la citada institución jurídica, cuyos derechos fundamentales no se oponen entre sí, ya que el respeto de ambos constituye la vigencia del orden constitucional y de los principios ahí consagrados, y más aún que la tercera interesada es menor de edad.

Sin embargo, siendo objetivos con toda su sentencia, existe una incongruencia en el criterio del juez Anuar González Hemadi dentro del amparo 159/2017, ya que aplico un criterio en beneficio del inculpado,  todo supuestamente,analizando  “el fondo el asunto” y pasando por alto lo descrito en los artículos 182 y 183 del Código Penal del estado de Veracruz y los derechos de la víctima contemplados en el artículo 1 y 20 Constitucional, esto al señalar en la página 11 que:

…en la causa penal a estudio, al tenor de los medios de prueba existentes, no se encuentra acreditada la totalidad de los elementos del delito de PEDERASTIA que se atribuye al quejoso, por lo que se procede a analizar el fondo del asunto.

De la narrativa de los hechos descritos en la sentencia de las pagina 14 a la 17, así como del desglose de los elementos del delito descritos por el mismo juez, es evidente, que la conducta de Diego Cruz, si encuadraba en el supuesto del delito, dicho coloquialmente, la contradicción del juez fue señalar que para acreditar el delito debería de haber habido penetración o intención de hacerlo, ya que de lo contrario no debe ser considerado delito, criterio erróneo que deja de lado los derechos de la víctima, esto al resolver sobre las intenciones del victimario y no así sobre la comisión, participación o conducta real del victimario en el delito.

Es menester precisar que el alcance demostrativo de tales medios probatorios, alcanza para establecer que el sujeto activo de que se trata, realizó un tocamiento en la menor agraviada, y que a la vez no tenía la intención de llegar a la cópula vaginal, anal ni oral, pues no existe ni un solo elemento que acredite siquiera indiciariamente esta finalidad en el inculpado, y además, por el hecho perpetrado de momento, sin realizar otro tipo de acto, o expresar palabra alguna, es dable considerar que no existía la finalidad de copular.

Por si fuera poco, el argumento más absurdo emitido por el juez controversial, fue el relativo al señalar que los roces o frotamientos incidentales, si no son con la intención de satisfacer un deseo sexual, no debe considerarse delito, dejando con este argumento, a la víctima como un simple instrumento sexual o fantasioso a merced de su victimario, ignorando por simple lógica el daño moral y psicológico de la víctima.

Lo anterior es así, pues tratándose de delitos de carácter sexual el “abuso” consiste precisamente en una acción dolosa con sentido lascivo que se ejecuta sobre el sujeto pasivo, sin tener en consideración el número de tocamientos o roces que se hayan realizado, de tal manera que un roce o frotamiento incidental no serían considerados como actos sexuales, de no presentarse el elemento intencional de satisfacer un deseo sexual a costas del pasivo.

Del análisis total de la sentencia 159/2017 es claro y evidente que el juez se excedió en su argumentación jurídica, situación que fue más allá de lo obvio, esto justificar una conducta delictiva y concatenar diversas ideas y hechos, para poder deducir un criterio presuncioso.

De igual forma dentro del amparo controversial, no se lee, y mucho menos se menciona, sobre una prueba que señale que Diego Cruz hizo tocamiento sin la intención de dañar a la víctima, o en su defecto, no se lee y mucho menos se menciona sobre una prueba que demuestre que Diego Cruz hizo tocamientos con los demás acusados, con el consentimiento de la víctima, situación absurda, que deja en claro, que el criterio del juez no fue analizar de fondo el delito, sino en sí, los elementos circunstanciales del mismo, asimilando insisto, ideas presumibles, mas no demostrables o demostradas en autos.

De lo anterior se concluye que el delito de pederastia, tipificado en el artículo 182, párrafo segundo, del Código Penal vigente en la época de los hechos, el abuso sexual debe entenderse como cualquier acto libidinoso (el cual puede ser desde un roce, frotamiento o caricia), que se ejerza con la intención lasciva del sujeto activo en el sujeto pasivo, sin su consentimiento y que no se tenga el propósito de ejecutar la cópula.

Dicho en otra manera, el juez de distrito de la lectura del amparo 159/2017 resto valor probatorio a las pruebas y dio peso jurídico a los elementos circunstanciales no demostrados, es decir, la intención o el deseo del victimario., todo ello, sin asumir la presunción de la misma víctima y los daños no solo físicos, sino psicológicos y morales sufridos por la víctima.

Lo interesante de la sentencia, es que en toda la argumentación se hizo hincapié a la intención lasciva, y no así, a los hechos, las declaraciones y las mismas pruebas, ya que siendo realistas, es muy difícil acreditar la intención de una conducta lasciva sexual y aunque Diego Cruz no fue el autor material del abuso sexual, si fue participe de la agresión sexual, esto al tocar, manosear y burlarse de la chica, y no hacer nada cuando fue ultrajada.

De lo antes expuesto, se puede concluir que para que exista abuso sexual en el ilícito en estudio, es menester no sólo que se pruebe el acto libidinoso (tocamiento, roce, frotamiento o caricia), sino que dicha conducta haya sido desplegada con una intención lasciva del sujeto activo en el sujeto pasivo; es decir, el abuso sexual, consiste no sólo en la conducta en forma objetiva, sino que es menester que el elemento subjetivo, esto es, que dicho despliegue de acción haya sido con el ánimo al deleite carnal u obtener una satisfacción sexual o un apetito inmoderado de sensaciones placenteras…

si bien es cierto la menor manifestó que el activo de que se trata, le tocó los senos, y que por naturaleza se trata de partes del cuerpo de índole sexual, la sola narración de hechos que describe al momento en que se dio el evento delictivo, no brinda al suscrito la certeza…

Ahora bien, cierto resulta que el tipo penal no exige como elemento que se digan determinadas palabras, groseras, irrespetuosas y obscenas, que haya acercamiento, miradas, insinuaciones o coqueterías; empero, para una decisión judicial en donde con lo único que se cuenta es con

la verdad legal (es decir, la que revelan las constancias que obran en el expediente), sí resulta imprescindible tener mayores elementos que probaran lo lascivo en el actuar del activo, hoy quejoso, y no sólo la narrativa que únicamente da noticia de un hecho instintivo, de momento de un impulso de tocamiento sin los extremos ya descritos que requiere la lascivia para configurar ese “abuso sexual” en la víctima.

Por otro lado, de igual forma se debe de señalar que la sentencia 159/2017 en todo momento deja en claro, que las pruebas ofrecidas por el ministerio publico fueron mal ofrecidas y que con las mismas no acreditan los supuestos que se argumentaron para consignar la averiguación previa, por lo mismo, los que litigamos penalmente, sabemos que ese es un error común y diario en todas las fiscalías o procuradurías, y que muchas veces gracias a esos errores, o los delincuentes están afuera o muchos inocentes están encarcelados, amén de que no es menester del juez de distrito suplir los errores y deficiencias la averiguación previa, más aun, en el sistema tradicional, donde dicho está de paso, las violaciones procesales son pan y agua de todos los días además de ser el error o vicio principal que todo penalista atacamos. Sin embargo, ello no faculta a un juez de distrito, a exceder sus facultades y argumentar de una forma “sublime” y al vacío, ya que en vez de ayudar o impartir justicia, deja abierto varios horizontes legales, que podrían poner en riesgo la sanción de diversos delitos sexuales, ya que el criterio del juez Anuar González Hemadi aunque respeto el derecho del quejosos Diego Cruz, violento con su argumentación la dignidad de una víctima, dejando abiertos criterios no legales, para futuras controversias de la misma índole.

Se sostiene la inexistencia de indefensión, en atención a que de la propia declaración de la ofendida de identidad reservada, se evidencia que cuando el activo le jalaba la blusa y tocaba sus senos, riendo y burlándose, ella les pedía que la dejaran, que no la lastimaran, por lo que * le dijo que para que dejaran de molestarla, se pasara a la parte delantera del vehículo, lo que de hecho sucedió….

En ese orden de ideas, aun cuando la conducta objetiva desplegada por el garante pudiera ser formal y materialmente antijurídica (sobre lo que aquí no se prejuzga), al no obrar elementos probatorios suficientes, en atención a los principios de seguridad jurídica y legalidad, previstos en los artículos 14 y 16 de nuestra Carta Magna, no puede validarse la constitucionalidad del auto de formal prisión reclamado..

¿CON EL AMPARO OTORGADO SALDRA DIEGO CRUZ?

No, ya que dicha sentencia aun no causa estado, y el ministerio publico deberá recurrirla con la revisión por exceso de argumentación sin apego a derecho y por haber restado valor probatorio, situación que vulnera los derechos humanos de la víctima.

Considerando personalmente, que al haberse hecho mediático el asunto, amén de las discrepancias existentes en el criterio del juez Anuar González Hemadi en la sentencia de amparo 159/2017, la misma será revocada y se dejara insubsistente, para efectos que se emita otra tomando en consideración todos los elementos de prueba existentes y no así se tome en consideración elementos circunstanciales que dejan de lado los derechos de la víctima, aunque debemos de estar cocientes que si existen vicios y violaciones en las formalidades legales, lo legal sera declarar no constitucional el auto de forma prisión, y eso no sera error o falta del consejo de la judicatura, sino de la agencia del ministerio publico, la cual como es sabido, puso muchas trabas previamente, para poder resolver y consignar la causa penal número 83/2016.

FUE LEGAL QUE  SEPARARAN DEL CARGO AL JUEZ

No, toda vez que se le violento su derecho de presunción , y por lo mismo, estado obligados a esperar el resultado final del amparo y que este cause estado, y de acuerdo a ello, tomarse las medidas legales idóneas, ya que hacerlo de forma precipitada como paso, resta independencia al poder de la judicatura, la cual en este caso, de igual forma se excedió en las formas administrativas para buscar llegar a la verdad hacía la conducta con el juez.

MIGUEL CARBONELL ES RESPONSABLE DEL AMPARO

Lo dudo, ya que el Doctor Carbonell es un buen teórico mas no así un litigante de profesión, sin embargo si lo fuera, estaría en su derecho de ejercer la defensa que mejor considere y  beneficie a su cliente aunque ello implique una defensa agresiva, ya que ser abogado significa defender y abogar por la integridad e intereses de tu cliente, y todo litigante debe de saber que nunca se estará bien y en buenos términos con alguna de las partes.

Aunque considero que su falta de pericia en litigio quedo al descubierto con la entrevista realizada por Luis Cárdenas, el cual con preguntas retoricas y simples, obtuvo una información por demás extraordinaria.

CONCLUSIÓN

La sentencia dentro del amparo 159/2017 emitida por el Juez Tercero de Distrito en el Estado de Veracruz Anuar González Hemadi,, asistido de la licenciada Adela Márquez Hernández, secretaria con quien actúo y otorgo el amparo, es violatoria a los derechos humanos de la víctima, amén de excederse en su motivación y fundamentación al imponer su criterio de una forma obscura por encima de la misma ley.

Aunque debemos de igual forma puntualizar, que las violaciones procesales existentes, y de las cuales el Juez Tercero de Distrito en el Estado de Veracruz Anuar González Hemadi, tomo los elementos suficientes para argumentar su criterio controversial, fueron y son responsabilidad directa del ministerio público.

Siento que el juez en caso de advertir violaciones procesales, debió analizar las mismas y no así, pronunciarse sobre el fondo del asunto de una manera poco jurídica con respecto a su argumentación.

 

Aunque repito, este pequeño análisis es únicamente tomando en consideración la sentencia del amparo 159/2017, aunque para opinar más ampliamente del tema, se debería conocer el total de las actuaciones de la causa penal número 83/2016.

Pero lo que sí puedo decir con conocimiento de causa, es que lo sucedido con el juez de distrito en #Veracruz es un ejemplo del diario de la justicia en todo #Mexico donde tristemente la impartición de justicia en nuestro país muchas veces es una teoría superada por las costumbres, la política y el $$$… Y Donde en muchos casos, los encargados de impartirla carecen de ética y criterio legal y su mala actuación opaca el buen servicio de algunos funcionarios y denigra la carrera del derecho.

Si quieres ver la sentencia completa da clic aquí…

 

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