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RASTAFARIANISMO (Los hijos del León de Judá)

21diciembrerastafarismolos21revista2014

Adoran a Jah, abreviación RASTA de la divinidad judía Jehová.  No edifican lugares de culto ni necesitan memorizar ninguna doctrina, pues el auténtico contenido de ésta se encuentra en la actuación cotidiana del individuo.  El rastafarianismo ve en el emperador etíope Haile Selassie al redentor de su raza; los largos cabellos rizados de sus seguidores, su empleo de la marihuana como planta sagrada y su ardiente oposición frente al poder del hombre blanco caracterizan a estos hijos de África nacidos en la isla antillana de Jamaica.

 El término RASTAFARI, se ha dado a conocer en todo el mundo gracias a una música, el reggae.  Contrariamente a lo que muchos piensan, no es sólo un género desarrollado en Jamaica, que combina ritmos afro antillanos, Jazz y Rythm and bues norteamericanos.  Es el canto de protesta del rastafarianismo, el reflejo religioso y social de los negros de la isla caribeña, cuyos sentimientos se traducen en el anhelo espiritual por regresar a su tierra madre, África.

 A principios del siglo XX germina la filosofía rastafari como movimiento político.  Gracias a la labor de Marcus Garvey, un predicador jamaicano, se extiende la utopía de crear un estado negro en África, libre de la supremacía y del dominio del hombre blanco. SOMOS UN PUEBLO DECIDIDO A NO SUFRIR MAS. ETIPIA ES LA TIERRA DE NUESTROS PADRES, señalaba Garvey.  Por eso fundó la Asociación Universal para el Regreso de la Raza Negra y una compañía naviera bautizada con el nombre de Estrella Negra, cuyo objetivo era trasladar gratuitamente a los negros de América y del Caribe de vuelta a su tierra natal.

 “Mirad hacia África para contemplar la coronación de un rey negro.  El será el Redentor”.  Así anunció Garvey la llegada del liberador de su raza.

 En el año de 1930, Ras Tafari Makonnen, fue proclamado rey de Etiopía.  Su Majestad Imperial recibió el título de “Emperador Haile Selassie I”, dotado de un significado honorífico, Power of the Holy Triniy (Poder de la santa Trinidad), Rey de Reyes, Señor de los Señores, León Conquistador de la Tribu de Judá, Elegido de Dios y Luz del Mundo.

 El monarca era el descendiente 225º del linaje bíblico del rey Salomón y la reina de Saba, la estirpe regia de David y Moisés.

 Los seguidores del predicador vieron en el emperador al ansiado salvador, se convencieron de la naturaleza divina de Haile Selassie I y le reconocieron como el Jah (abreviación rasta de Jehová) viviente.  En ese momento, el movimiento garveyista se convirtió en un auténtico culto mesiánico, nació el rastafarianismo y sus practicantes adquirieron nuevos compromisos, tanto sociales como espirituales.

 RASTAFARIS EN EGIPTO

Los contenidos de su credo han sido difundidos por todo el mundo gracias a  gurús del reggae, como Bob Mar ley, Peter Tosh o Burning Spear.  Según el investigador Leonard Barret, ES UNA MUSICA DONDE LOS SGOLPES OPACOS DEL TAMBOR SIMBOLIZAN LA MUERTE DE LA SOCIEDAD OPRESIVA, MIENTRAS QUE LA PERCUSIÓN MAS VIVA ES UN SIGNO DE RESURRECCION.  Las influencias rítmicas de los tambores provienen de las ceremonias de congregación de los hermanos rastafari, llamadas NYABINGHI.

 Las letras del reggae mezclan los conceptos más puros del Judaísmo y del Cristianismo, aquellos que se diluyen en un pasado que localiza sus orígenes en Egipto.  En el corazón del rastafarianismo yacen los misterios egipcios, ya que sus creencias reconocen al Dios Ra, como la fuerza suprema dadora de vida.

 De hecho, incluso interpretan que los textos egipcios anticipan su mensaje.

Ejemplo de ello este, perteneciente a El despertar de Osiris (libro egipcio de los muertos) y adaptado al credo rastafari  NOSOTROS ESTAMOS HECHOS DE MATERIA DIVINA (así es Haile Selassie en su plenitud), de explosión de estrellas, de partículas de luz moldeadas en presencia de los dioses.  Los dioses (Haile Selassie I,  y la multitud de nuestros ancestros) están con nosotros.

El emblema principal del rastafarianismo son los colores de la bandera del movimiento garveyista: ROJO, ORO Y VERDE.

EL ROJO, es símbolo de la sangre derramada por los mártires negros.

EL ORO, alude a la riqueza de su tierra madre y el

VERDE, es el recuerdo de la vegetación de Etiopía.  A veces el negro se utiliza para representar el color de los africanos, de quienes descienden un 98% de los jamaicanos.

 El distintivo físico principal de un rasta en su pelo.  Cortarse o peinarse el cabello está totalmente prohibido, ya que “ellos no harán calvicie sobre su cabeza, ni afeitarán su barba, tampoco harán corte alguno en su carne. (Levítico 21.5)

Por eso dejan que su  pelo se enrede formando lo que llaman dradlocks, símbolo de su religiosidad, de su raíces africanas y de su ansia de rebelión, ya que contrasta con el pelo lacio y rubio de los blancos.

 Dejar que se formen los dradlocks equivale a hacer voto solemne de fidelidad a sus orígenes dy declarar su enfrentamiento eterno a Babilonia, símbolo del poder blanco “Esta ciudad es tan magnífica que no hay en el mundo otra que se le pueda comparar” dijo Hero doto,  refiriéndose a Babilonia.  Incluida entre  las siete maravillas del mundo, acabó en la decadencia y el olvido por estar construida sobre valores materiales viciados.

 Es la alegoría perfecta para demostrar el desprecio  que los rastafari sienten hacia la supremacía blanca.  Por eso Babilonia se convirtió en un término  rastafari adoptado como símbolo de la colonización europea practicada por el hombre blanco, del imperialismo y del poder que ha oprimido a la gente de color durante siglos.

 El león es una de las figuras más importantes del rastafarianismo, simboliza a Haile Selassie y está presente en las casas de los “hermanos”, en las banderas, en los lugares de reunión y culto, en sus canciones y en su poesía.  No sólo representa al Rey de Reyes, también simboliza el dominio del macho, dentro del movimiento rastafariano.

La imagen del león, sugiere superioridad pero también recuerda la agresividad que nace del terror sentido por aquellos que se han visto arrancados de su tierra natal.

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